Más de 1.200 estudiantes se anotaron en Psicología y Buena Vida, una materia que analiza la felicidad desde la psicología y propone ejercicios para incorporar hábitos vinculados con el bienestar.
¿Qué pasaría si una universidad ofreciera una materia para estudiar algo que todos buscan, pero pocos saben explicar con precisión: la felicidad?
Eso ocurrió en Yale. En 2018, más de 1.200 estudiantes se inscribieron en Psicología y Buena Vida, una asignatura que terminó por convertirse en la más popular en los tres siglos de historia de la prestigiosa universidad estadounidense.
La cifra sorprendió incluso a su creadora, la psicóloga y profesora Laurie Santos, quien esperaba alrededor de 100 alumnos.
La materia nació con una propuesta concreta: estudiar qué dice la ciencia sobre la felicidad, revisar algunas creencias sobre aquello que supuestamente nos hace sentir bien y llevar esos conocimientos a la vida cotidiana.
¿Qué nos hace felices?
El curso, conocido como Psyc 157, se apoya en la psicología positiva, un área que estudia el bienestar, las fortalezas personales y distintos factores relacionados con una vida satisfactoria.
Una parte importante de las clases está dedicada a detectar errores frecuentes sobre la felicidad. Santos plantea que muchas veces las personas creen que determinados logros, objetos o situaciones van a hacerlas sentir mejor de manera permanente, pero la realidad puede ser diferente.
Por eso, además de las explicaciones teóricas, los estudiantes realizan actividades para poner a prueba nuevos hábitos.
Las clases incluyen exposiciones, quizzes, un examen escrito, proyectos de investigación y un trabajo final relacionado con el propio bienestar.
La propuesta también cuenta con una aplicación llamada ReWi, creada especialmente para acompañar el curso. Allí los estudiantes encuentran actividades vinculadas con una vida más saludable y resiliente.
Una de las tareas consiste, por ejemplo, en llevar un diario de gratitud durante una semana. La idea es sencilla: registrar aquello que valoran y observar qué efecto tiene ese ejercicio en su día a día.
Una materia que desbordó a Yale
La cantidad de inscriptos fue tan grande que las aulas habituales quedaron chicas. Yale tuvo que trasladar las clases al Woolsey Hall, el principal auditorio de la universidad.
El interés también tuvo consecuencias para otras materias que coincidían en horario: algunas registraron una caída importante en sus inscripciones.
El récord anterior pertenecía a Psicología y la Ley, una materia que había reunido a 1.050 estudiantes y que estaba a cargo de Peter Salovey, quien luego sería presidente de Yale.
Psyc 157 superó esa marca y puso en el centro una pregunta que excedía el ámbito académico: ¿por qué tantos estudiantes de una de las universidades más prestigiosas del mundo sentían la necesidad de aprender sobre felicidad?
“Es un grito de ayuda”
Para Santos, la respuesta tenía relación con la vida universitaria. Yale reúne a estudiantes con un alto nivel de exigencia académica y un ritmo que puede generar estrés.
La profesora interpretó el interés por la materia como una señal de que muchos alumnos querían hablar sobre salud mental, presión académica y bienestar.
Incluso definió el fenómeno como un “grito de ayuda”.
En redes sociales y foros aparecieron testimonios de estudiantes que valoraban la posibilidad de detenerse a pensar en su vida más allá de las notas y las obligaciones académicas. También hubo quienes cuestionaron la materia y consideraron que podía resultar atractiva por ser más sencilla que otras asignaturas.
Más allá de las distintas opiniones, el fenómeno mostró algo interesante: el bienestar empezó a ocupar un lugar dentro de las conversaciones universitarias.
Yale no fue la única institución en explorar ese camino. Stanford, por ejemplo, había tenido entre sus materias populares un curso llamado Diseñando tu Vida, centrado en decisiones personales y profesionales.
Del aula a internet
La repercusión de Psicología y Buena Vida llevó el contenido más allá del campus. Santos condensó el material de la materia en una serie de seminarios gratuitos para la plataforma educativa Coursera, bajo el nombre La Ciencia del Bienestar.
Así, una clase que nació dentro de una universidad de élite terminó al alcance de cualquier persona con conexión a internet.
La propuesta deja una pregunta abierta que sigue siendo actual: si la felicidad también puede estudiarse, ¿cuánto de nuestro bienestar depende de las circunstancias y cuánto de los hábitos que construimos todos los días?